En la historia de las artes decorativas, pocas piezas logran capturar la esencia del lujo y el refinamiento francés como una guarnición de chimenea (o de mesa). Este conjunto, bautizado como la «Guarnición de Sèvres del Siglo XVIII», no es solo un objeto funcional, sino un manifiesto del poder y el gusto estético de una era donde el detalle lo era todo.
Anatomía de la Opulencia
El conjunto se compone de tres piezas centrales diseñadas para la simetría perfecta:
El Reloj Central: Una pieza maestra donde la porcelana se abraza con el bronce. Destaca la figura del putto (querubín) coronando la pieza y los dos querubines laterales que flanquean la base, simbolizando la inocencia y el paso del tiempo.
Los Candelabros (Candelabros de brazo): Dos piezas laterales que repiten el motivo de los jarrones de porcelana, coronados por una intrincada red de brazos de bronce dorado en estilo rocalla, capaces de iluminar los salones más fastuosos de la época.
Materiales: El «Oro Blanco» y el Bronce Dorado
Lo que hace que esta guarnición sea una joya de colección es la combinación de dos materiales nobles:
Porcelana de Sèvres: Conocida por su pasta blanda (y más tarde dura), en este conjunto presenta un patrón de estilo Imari (influencia japonesa) con azules profundos, rojos óxido y toques dorados, una tendencia muy buscada por la aristocracia europea del 1700.
Bronce al Mercurio (Ormolu): Los detalles metálicos no son simples adornos. Es bronce fundido, cincelado a mano y dorado al mercurio, lo que le otorga ese brillo cálido y eterno que apenas se ha desvanecido tras más de dos siglos.
Contexto Histórico: El Sello de Versalles
Durante el siglo XVIII, la Manufactura Real de Sèvres gozaba de la protección exclusiva de Luis XV y, más tarde, de la icónica Madame de Pompadour. Poseer una guarnición como esta era una señal inequívoca de estatus.
El diseño de los jarrones, con sus asas en forma de cabezas de león o figuras mitológicas, y la base de estilo neoclásico temprano, sitúa a esta pieza en la transición del exuberante Rococó hacia las líneas más sobrias del estilo Luis XVI.
Dato Curioso: En aquella época, el coste de una guarnición completa de este tipo podía equivaler al salario de varios años de un artesano promedio.
Valoración para el Coleccionista
Hoy en día, encontrar un conjunto completo (reloj y ambos candelabros) en este estado de conservación es una rareza. Los coleccionistas valoran:
- La integridad de la porcelana: Sin grietas ni restauraciones visibles en los jarrones.
- La pátina del bronce: Que mantenga el dorado original sin excesivo desgaste.
- La maquinaria del reloj: A menudo firmada por relojeros famosos de París como Lepaute o Caffieri.
La Guarnición de Sèvres XVIII es más que un adorno; es una ventana a una época de exceso y belleza inigualable. Representa el cénit de la artesanía francesa, uniendo a los mejores maestros ceramistas, broncistas y relojeros en una sola obra de arte total.


